A continuación paso a describiros el inenarrable numerito de la lavadora. Jeanette me lleva al lavadero del piso de abajo y me muestra el ingenio mecánico en sí. Ingenio que probablemente fue adquirido como poco, en los primeros 80 (yo gritando "ahhh!!!" interiormente para mí misma). Me enseña los mandos de semejante automatismo, y yo me temo lo peor con mis prendas de vestir. Salvo que dos de ellas han quedado raras (no sabría describiros...) el resto ha pasado la prueba. Pero, ah! amigos. Tenía que lavar unas zapatillas de deporte y resulta que esas en esta casa se lavan A MANO. Ajam, pues ahí las he dejado en un cubito lavándose ellas solas a ver qué tal. De lo malo malo, el tendedero está bien.
Y números marujiles a parte, hoy ha venido mi amigo Jorge, que vive en Newcastle, unas dos horas al norte de Sydney, y nos hemos ido a pasear por Hyde Park, que, la verdad, aunque es agradable, desmerece mucho de su homónimo británico (eso SÍ que es un parque). Aún así os dejo algunas fotillos para vuestras retinas
Esta última es para que veáis el arbolillo tan curioso, que lo mismo puede ser un sauce que una palmera que una mezcla de los dos.
Aquí un pajarraco. Creo que es un ibis blanco, y en Hyde Park estaba lleno. Son tan grandes como pelícanos.
Y pensábais que os íbais a ir tan tranquilitos sin chinos hoy. Pues NO. Ved el inefable vestido de la novia china que nos ha deleitado en el parque con sus poses de recién casada feliz.
Para terminar, os hablaré de Eduardo, Bibiana y el Century Bar. Toda la gracia o la importancia que tiene el Century Bar es que es mi punto de referencia para bajarme del bus que cojo todos los días desde casa. No sabía nada de ese bar, hasta ayer, que por cierto llegué tarde a mi cita con los mencionados y al final no nos vimos, ni en el Century Bar ni en ninguna otra parte. En resumidas cuantas, allí quedé, ajena a la idiosincrasia del susodicho, con Eduardo y Bibiana, unos madrileños que están pasando una semana en Sydney y luego volverán a su tierruca de Auckland. Al entrar veo la omnipresente moqueta (les encantan las moquetas, hay moquetas por doquier), y huelo un... pestuzo.... importante. Podría ser la gente, la moqueta, el alcohol o las tres cosas juntas. Eduardo lo definió como "totalmente decadente". Había de repente una fila de maquinitas de Jackpot para las señoras viciosas, ahí puesta, no sé, en fin, que era todo muy raro.
Al final reintentamos cita ayer por la noche y esta vez eligieron, con muy buen criterio, ellos dos. Cenamos en Haymarket Hotel, que no es un hotel sino un antiguo banco reconvertido en sitio para tomar una cervecita muy bien organizado, donde te dan de comer también muy buena carne a precio enormemente asequible. Además tiene el objeto ansiado y preciado por todos los extranjeros en Sydney: WIFI.
Y por último os dejo un curioso especimen que me comí ayer a mediodía con mucha alegría en el cuerpo al notar que las Naranjas de Valencia son un modelo a seguir al otro lado del globo.
Y por último os dejo un curioso especimen que me comí ayer a mediodía con mucha alegría en el cuerpo al notar que las Naranjas de Valencia son un modelo a seguir al otro lado del globo.
Hola guapetona...
ReplyDeletePero qué haces hablando de árboles tú también: sauce o palmera o híbrido entre los dos? Así que, te vas a las antípodas y es como si estuvieras en "el prao"... jajaj...
Bueno ya estoy al día de tus peripecias con el tfno de Kiko y creo que ya sabes nuestras andanzas por Zaragoza.
Un beso fuerte y seguimos hablando. Almu.-
Niña, por fin me pongo al día por aquí de tus andanzas. Y quiero más!
ReplyDeleteUn beso fuerte del Tito Check!